El bar, ubicado en la comuna de Ñuñoa, se ha transformado en un lugar de encuentro y buena onda, siempre destacando las cervezas nacionales.
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Paulo Morales y Ricardo Yanqui, son dueños y socios del restobar Glück.  Todo comenzó como la mayoría de los proyectos de amigos: con unas cervezas. Paulo trabajaba en el rubro de la cerveza, mientras que Ricardo tenía un trabajo en otro rubro estable que le permitía vivir cómodamente. Uno de sus mejores amigos, quien venía llegando de Alemania, los incentivó a poner un bar cervecero. Tenían las ganas, pero solo las ganas.

Los dueños anteriores de Gluck le habían ofrecido el local a Paulo. Luego de unas averiguaciones, decidieron emprender allí. Incorporaron un nuevo aire, nuevos productos y una particular forma de atención: lo más familiar posible, como un anfitrión que recibe gente en su propia casa.  Entre risas, nos comentan que el bar ha crecido a punta de ganas de emprender, sacrificios y mucho corazón.

 Los dueños anteriores preparaban almuerzos todos los días. Trataron de mantener ese ritmo, pero  el desgaste era demasiado. Decidieron dejar de vender almuerzos porque temían que el Bar se terminará por convertir en la picada del barrio. Comenzaron a enfocarse en la venta de cervezas por la noche, para entregar toda la energía al Bar y a disfrutar de la compañía de sus clientes. Hoy son uno de los bares cerveceros más populares entre los conocedores de cerveza, por su buena onda y su variedad de cervezas artesanales.

 Según ustedes, ¿Cuál es la esencia de Glück?

Siempre he pensado que el bar tiene una energía propia, pero que con Paulo llegamos a complementar esa energía, cuando 1+1 es mucho más que dos.  Siempre hemos pensado que el bar tiene una energía especial y pensamos que con nosotros eso llegó a fluir. La gente se sentía muy cercana con nosotros, nos ganamos a la gente con el cariño en la atención de todos los días, de alguna manera supimos leer eso y mantener nuestro legado. Ellos saben que vienen a pasar un buen rato. Tratamos de ser unos facilitadores de lo que la gente necesita. No nos hacemos problemas. 

Esto es el Glück, aquí la producción es en la cerveza y en la atención. Pero no está en las cosas materiales, más allá de la buena cerveza. Nos hemos preocupado porque la gente se sienta cómoda.

¿Qué hace tan especial al Glück?

Nosotros definimos al Glück como un espacio multicultural, porque con algún grado de intención y en otros tantos casos, sin ninguna intención, comenzó a reunirse gente con distintas afinidades. Por ejemplo, llegaron mucho los grupos de los profesores. También venían muchos músicos, por las salas de ensayo que están cerca. Aquí lo único que nosotros no vamos a tolerar nunca es que alguien pida las cosas chasqueando lo dedos.  

Además, tenemos una condecoración muy especial, nos nombraron como  Herikko taberna Vasca, por lo que entiendo somos la primera en Latinoamérica. Y eso es una condecoración  que nos entregó la comunidad por sentirse tan acogidos, nos escogieron como un lugar de encuentro del pueblo Vasco. La gente viene aquí porque siente el bar como propio, como su bar. Ese sentido de empoderamiento no tienes cómo venderlo.  Forma parte de la esencia de la comunidad.

Hay un nombre de un blend, un mix de cervezas, que tiene por nombre  el apodo que le dimos un cliente. Este cliente venía con una jocketa y comenzó a pedir una mezcla entre Barley Wine y Imperial Stout. Lo íbamos a publicar, así que tuvimos que decirle, que el nombre del trago era por el apodo que le dimos, que este blend se iba a ir a las pizarras y al menú gracias a èl.  Se sintió honrado.  

¿Las mujeres les han comentado que se siente más cómodas en su Bar?

Tuvimos una visita de la comunidad de las mujeres cerveceras. También ha ocurrido que han venido después de forma independiente o en grupos.

¿Qué método utilizan para elegir la cervezas que van en la barra y las que traen en la botella?

Es la selección natural. Aquí han pasado muchas empresas cerveceras y el Glück tiene sistema de venta, de acuerdo a la que salen más vendida. También influye quién es el maestro cervecero, como trabaja, hay muchos factores, pero en verdad, aquí manda la gente. Nosotros solo estamos a cargo de esto que tiene vida propia.

¿Podrían mencionarnos algunas actividades que se desarrollan en Glück?

De manera fija, tenemos talleres de stand up comedy, que se realizan los martes en el segundo piso, a cargo de Mr. Feromonas. Es un taller muy completo en el que te enseñan a diseñar chistes y a redactar una historia coherente, con un tema bastante más técnico, más que ir a contar una historia.

Por otro lado, se  están realizando catas de cervezas a cargo de Nicolás Castro, de Brotherwood, una dos veces al mes. Lo que también nos ha permitido acceder a mucho producto que nosotros no conocemos.  

También los días miércoles se  están realizando ciclos de cine de culto. El tema del cine agarró mucho vuelo y potencia, venir a ver cine aquí, te sale luca la entrada y además subvencionamos $1.000 de tu primer schop. 

Por  otra parte,  siempre estamos realizando  lanzamientos de productos. Se han hecho ciclos de poesía, ópera italiana, con shop en la mano.  Hemos apoyado a deportistas de alto rendimiento que forman parte de la disciplina de Full Contact.

¿Han trabajado sólo con cervezas  nacionales o importadas?

En los shop, hemos trabajo con cervezas importadas como Scheinder Weisse, hemos tenido la old rasputina, las ipas de beervana, Weisse Beer de Seppel. A la larga,  trabajamos con todo y le damos preferencia en schop a lo nacional. Si bien el refrigerador se carga a lo importado, siempre mantenemos un stock de cervezas nacionales.  Creemos que en Chile se está haciendo tan buena cerveza que no necesitamos acudir a las escuelas americanas o belgas para deleitar al público. 

¿Cómo es la relación con el mercado y con los otros bares?

Nos ha pasado que la gente nos pide disculpas por no venir tan seguido. Una vez me pasó que me senté con unos clientes con los que nos habíamos encontrado en el Apiádate de Mí, un bar amigo, me comentaron que les daba vergüenza que los viéramos allí porque se sentían como si nos estuvieran siendo infieles. Nosotros pensamos que es lo más normal del mundo ir a otros bares y es sano cambiar de ambiente. Es necesario ese feedback. Hay dueños de otros bares que vienen a carretear acá.  Si aparecemos en otro bar, van y se dan el tiempo de compartir con nosotros. Hay muy buena relaciones entre los dueños de los bares, porque compartimos conocimientos de cómo llevar al negocio, porque el cliente está buscando nuevas experiencia.

¿Una de las cosas particulares del Glück es que cuando hay  un concierto en el estadio nacional, ustedes hacen una previa, podrías contarnos respecto a eso?

 Yo antes me dedicaba a vender cervezas a bares y siempre a bares que estaban cerca del estadio nacional, les sugería  que aprovecharán los eventos para vender más. Siempre existía un prejuicio por parte de los dueños de local, de que los asistentes a los conciertos les destruyeran el local. Existe un temor a la pérdida,  miedo a ser el bar que se llene, a ser el bar que regala. Con Ricardo cuando llegamos acá pensamos en hacer la previa como corresponde. Colocamos unas pizarras por Irarrázaval con el mensaje “Cerveza gratis, con tu entrada a la previa en Glück.” 

Comenzamos con el evento de los Rollings Stones, pero en Marzo nos tocó Iron Maiden y se llenó. Imagina que con  Black Sabbath contabilizamos unas 700 entradas, pero estimamos que recibimos cerca de 1000 personas. Ese día fue un poco caótico. Tenemos contacto con la  comunidad de rockeros y metaleros en Chile y a veces nos han pedido que hagamos la previa para conciertos como Slayers en la Caupolicán. También hemos sido punto de ventas de entradas para conciertos de Lacrimosa, Hammerfall, entre otros.