Foto: @hardniko
Nicolás Pereira, uno de los colaboradores de Comunibeer, asistió a la cata de verano de Brotherwood. Acá cuenta sus aprendizajes, los sabores que experimentó y los recuerdos de las mejores cervezas estilo IPA que probó, que hoy lo acompañan en medio de la cuarentena.
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Brotherwood se reconoce como un movimiento de amigos con un objetivo en común: ser agentes activos en la cultura cervecera chilena, educándose a través de catas especializadas.  

“No importa el conocimiento que tengas. Las catas de Brotherwood son para todo público: familias, parejas, acompañados o solos (…) Día a día somos más unidos con un objetivo en común: aprender sobre la cultura cervecera y los distintos estilos de cervezas”, declara en su sitio web Nicolás Castro, Beer Sommelier Doemens y fundador del movimiento.

Me puse a investigar en redes sociales y me di cuenta que siempre podemos acceder a los archivos fotográficos de las actividades de Brotherwood. También, a través de las historias que sus asistentes comparten mientras beben y aprenden, podemos asimilar sensaciones que va percibiendo cada uno. 

Como un ejercicio práctico, decidí asistir a una de estas catas realizada durante febrero, tiempo que ahora, en medio de la cuarentena, parece tan lejano.

Personalmente me doy mis gustos a la hora de la comida, disfruto cocinando y aprendiendo recetas. Pero, nunca puedo  prescindir de una buena cerveza y una agradable conversación.  Por esa y otras razones, le tengo cariño y respeto a la comunidad cervecera y participo desde hace un tiempo en Comunibeer. 

Conocer más sobre nuestra gran amiga, la cerveza, es algo que debiéramos hacer todos. Hoy en día, nuestro país dispone de una oferta de cervezas artesanales muy variada. Beberlas y comprenderlas es un trabajo que lleva tiempo, paciencia y dedicación. Nicolás Castro, esta vez con su cata de cervezas de verano en Glück Restobar, enseña parte de este mundo.

Foto: @hardniko

Jueves 6 de febrero, 19 hrs. Durante toda la cata, Nicolás no dio a probar diez cervezas distintas, exponiendo descripciones, referencias, procedencia, quiénes son los responsables de que tengamos este brebaje en esta mesa, cuánto IBU (International Bitterness Units, un índice de amargor) y grados alcohólicos tenían. La gran mayoría eran chilenas. Hecho que se agradece, ya que probar referentes nacionales difunde aún más nuestra cultura cervecera.

El tour de aromas, sabores y percepciones comenzó con Tübinger Summer Ale. Refrescante, tomé un poco antes de que el interlocutor de la cata explicara cómo se bebe una cerveza, porque ya tenía calor cuando llegué. 

Primero, observamos el color de la cerveza a contraluz, carbonatación, consistencia de la espuma, luego olerla y degustarla. Después, se podía tirar el resto a un contenedor. Cohibidos, todos lo hicimos al principio. Desde la tercera o cuarta ronda tomamos hasta dejar la copa vacía.

Continuamos con Kross Out, una cerveza de pocas calorías, perfecta para aquellos que buscan una opción más saludable. Era muy refrescante, con perfiles cítricos y 4,2 grados de alcohol. Ideal para disfrutarla en una tarde de verano.

La tercera, una de mis favoritas, Parchita Mangoleo de Cervecería Spoh. Tenía un sabor afrutado a mango. Prácticamente un jugo natural recién hecho con toques de poleo, que resaltaba el sabor y le daba frescor. Me hizo sentir como en un comercial de bebida tropical. Ya me veía en una playa disfrutando esta cerveza.

También, probamos una Golden Shark de Muster, de estilo Golden Ale. También, la Session IPA de Jester, Chispeza, con harto aroma a lúpulo. Y una lager de Intrinsical, Kolschetumare, de 5 grados de alcohol. 

Foto: @hardniko

A este punto, debo reconocer mi expresiva felicidad. A la sexta ronda, quienes salieron de sus trabajos u otras actividades para venir a aprender, pasaron de la timidez a la soltura, generándose un ambiente muy grato, de educación y debate.

Más tarde, fue la hora de las IPA y Hazy IPA. Mini Reef de Tamango y Chora Mailaxia de Szot, bien lupuladas. Seguimos con la West Coast IPA de Hasta Pronto, 6,3 grados, clásica. Y al último, lanzaron una bomba de 8,7 grados, ¡Con Todo Si No Pa´Qué! Doble New England IPA (NEIPA) de Cervecería San Simón. Un lujo. 

Cerramos la jornada a una hora prudente, con buen ambiente. Satisfechos, pero con ganas de seguir degustando. Debo recalcar que soy un amante de las IPA y catar tanta variedad fue un golazo cervecero.

Conversando con el resto de los asistentes, coincidimos en que la cata fue una experiencia para repetir, totalmente. Todo lo que estuvo a disposición fue de primera calidad. Esto nos llevó a otra velada post cata donde el tema de la chela siguió en auge.  

La cata completa de Brotherwood fue un momento de relajo, donde Nicolás Castro nos compartió lo provechoso que puede ser comprender lo que estamos tomando.